No sería sincero en absoluto si dijera que no me siento afortunado por vivir en Suances, una de las villas marineras cántabras que compiten en belleza con este paisaje agreste y el bravo mar que conforman nuestro sobrio y templado carácter. Tampoco sería justo si no me sintiera afortunado de tener la posibilidad de descansar mi vista en la lejanía de este horizonte marino a sólo cinco minutos de El Prao, cuando el trabajo y el cansanciome lo aconsejan. Los suancinos, muy marineros ellos, siempre han sido conscientes de los peligros de este mar que les impide, con frecuencia, salir a faenar viéndose obligados a volver los ojos a tierra. Así es muy normal que cada familia haya intentado reforzar su economía con la huertuca o las vacas por lo que las tierras de labor y los praos han sido siempre muy abundantes y la práctica agrícola y ganadera, una actividad habitual.
Después del ofrecimiento de Pablo al INS Juan José Gómez Quintana y al CEIP Portus Blendium de Suances, hace unos días recibimos la primera visita de chicos y chicas de 5º y 6º de primaria. Tras las dificultades que nos puso la lluvia, conseguimos una tarde espléndida y pudimos poner en contacto a los chicos con El Prao que se llenó con la alegría y las voces de los visitantes como nunca lo había estado hasta ahora. Era un grupo muy numeroso de 50 chicos y chicas que, en principio, me asustó un poco porque había preparado actividades para menos, pero con un poco de imaginación y la ayuda de las cuatro profesoras pudimos desarrollar la visita sin que el ánimo ni la atención decayeran un momento.
Empezamos la tarde viendo lo que significa una huerta ecológica y cómo se utiliza el agua de lluvia, el viento y el sol para obtener la energía para su funcionamiento. Les sorprendió comprobar cómo la hierba de la siega puede calentar el agua para la cocina o el baño. Los bancales cerámicos requirieron una atención especial, ya que era algo totalmente nuevo para todos y la explicación práctica de cómo las raíces pueden extenderse en profundidad les aclaró el que las plantas pudieran estar tan juntas.
Centro de atención fue el gallinero portátil que, en estos momentos, no está sobre ningún bancal al estar todos sembrados. Las gallinas atrajeron enseguida a los niños que pudieron observarlas, darles de comer y recoger los huevos del día.
Fue estupendo ver cómo se interesaban por todo lo que veían. La miniestación meteorológica, los invernaderos fijos y portátiles, los montones de compost, el pozo, el seto cortavientos... Aprovechamos la floración de los kiwis para comprender la polinización que han estudiado pero, ahora, viendo a las abejas revolotear entre las plantas llevando polen de las flores masculinas a las femeninas. El arriate de aromáticas nos sirvió para la explicación de la lucha ecológica contra las plagas y para comprender el significado de palabras como romería, verbena o del pueblo en que viven muchos de ellos: Hinojedo.
La parte práctica consistió en el repicado de lechugas en un vaso de papel que aprendieron a fabricarse.Cada uno se llevó la lechuga repicada con la intención de sembrarla en cuanto llagaran a casa.Había varios niños cuyos padres o abuelos tienen huerta, por lo que aproveché la ocasión para repartirles todas las plantas de cherrys y berenjenas que me habían sobrado de cuando hice el germinador aprovechando la ocasión para hacer una buena limpieza.
Contribuyeron, también, a la limpieza de uno de los bancales para comprobar cómo las gallinas daban buena cuenta en un momento de las hierbas que ellos quitaban.
Con su lechuga en la mano, para no perderla, jugaron y se divirtieron el poco rato que les quedó libre de mi rollo ecológico, comieron guisantes a placer tanto que me hubiera gustado que sus madres les vieran por un agujero asombradas porque en su casa apartan todo lo que tiene color verde o rojo.Las habas les gustaron un poco menos pero también comieron; y de las fresas para qué hablar: no quedó una ni en flor. Las cerezas estaban a salvo de los "depredadores" bajo una tupida red porque ya les expliqué que en Suances los miruellos no saben informática y, por tanto, no sirve ponerles CD´s para espantarlos.
Disfrutaron como los peces en el estanque y ni uno se cayó al agua.También allí aprendieron que no es sólo un lugar de recreo sino que, además, sirve como almacén de agua de riego, albergue de gran variedad de vida animal y vegetal, atracción para depredadores de plagas como erizos y sapos así como de muchos pájaros que hacen sus nidos en las cercanías y como productor de algas para enriquecer el compost.
Los peces tuvieron ración extra de comida porque todos querían darles de comer.
Tan entretenidos estaban que no me di cuenta del reloj y, al final, se nos quedaron sin hacer algunas de las actividades que tenía preparadas: un juego de pistas, un germinador en un vaso de cristal y la siembra a voleo de unos cuadros de zanahorias, espinacas y rabanitos; lo dejaremos para la próxima visita.
Todos en El Prao nos quedamos un poco tristes cuando se alejó la algarabía pero estábamos muy contentos porque un grupo de niños y niñas estupendos habían pasado un buen rato y sabían un poco más de cómo es posible aprovechar los recursos que nos proporciona la naturaleza sin necesidad de destruirlos.
Unos días después se presenta en El Prao, Hernán con su abuela, Pili, para hacer una clase práctica: Hernán le enseña cómo dar de comer a las gallinas y a los peces y Pili, en el arriate de las aromáticas, le cuenta a Hernán cómo se utilizan estas plantas en la cocina y para curar dolencias y enfermeda-des. Resulta enternecedor ver a abuela y nieto transmitiéndose los conocimientos que han ido adquiriendo en los últimos días o a lo largo de toda una vida.
Y no digamos nada si la relación del niño se establece con las gallinas. Hay que tener en cuenta que actualmente los niños no tienen casi ninguna posibilidad de tener contacto con los animales de granja, así que, simplemente ver como se le acercan las gallinas (yo creo que hasta les sonríen) cuando les ofrecen unas hierbas o el poder recoger unos huevos que no han puesto en un cartón en el supermercado, es una experiencia impactante para ellos.
Nicolás prometió volver más días a visitarlas , recoger sus huevos y darles trébol fresco que les encanta.
Aunque el frío en Suances durante el invierno no es intenso y las heladas son contadas, se hace necesario utilizar algún tipo de invernadero si se quieren cosechar lechugas para tener en Navidad o cebollas tempranas. El invernadero adelanta también por lo menos un par de meses la maduración de las fresas.
Ahora bien, si tenemos en cuenta los temporales que azotan la costa cantábrica en los meses de invierno, la instalación de invernaderos de túnel con cubierta de plástico es una temeridad abocada al fracaso.
Así ocurrió en enero de 2007: una fuerte tempestad con vientos de 170 km/h hizo salir volando esta cubierta de la piscina del chalet que se ve al fondo. Quedó bastante deteriorada pero unos tornillos aquí y unos golpes allá la dejaron en condiciones aceptables para hacer de invernadero en El prao.
Colocada en esta posición cubre gran parte de dos bancales, lo que me permite obtener una cosecha de plantas que serían imposibles de conseguir en pleno invierno.
Tuve que amarrarla muy bien para que otro temporal de este año no la volviera al punto de origen.
En abril, la temperatura ha subido lo suficiente para que las plantas protegidas hasta ahora por el invernadero puedan quedar al descubierto y es el momento de cambiar la cubierta que, en esta posición cubre la cabecera de tres bancales y medio con lo que puedo sembrar plantas necesitadas de calor como tomates, pimientos, sandías y berenjenas.
Cuando crezcan los tomates en el bancal de la derecha, volveré a cambiarlo cubriendo a lo largo los dos bancales de la izquierda para que, principalmente berenjenas, sandías y pimientos, sigan aprovechando todo el calor del verano.
El gallinero portátil
Durante el invierno suelo dar descanso a los bancales o siembro abono verde para enriquecer el suelo en nitrógeno.
Aprovechando este vacío en la estación fría he decidido llevar a cabo la idea de que se pueda limpiar de hierbas el bancal abonándose además ligeramente y ¿quién mejor que unas gallinas pueden hacer esta labor?.
Teniendo en cuenta las medidas del bancal puse manos a la obra y, con unas maderas que me proporcionó Seve, construí una caseta para ellas en donde pudieran refugiarse.
La caseta de madera tendría, además, dos ventanucas con la idea de poner también unas palomas.
Fue muy divertido engalanar las paredes con una guirnalda tropical que sería la alegría y el color de la huerta.
El interior es suficientemente espacioso para media docena de gallinas. Tiene un ponedero, un comedero y un selero para que estén cómodas.
El acceso al interior de la caseta se hace por el tejado que es muy ligero y abatible.
Así queda el gallinero ya montado completamente. Todas las piezas van engarzadas con alcayatas, no van clavadas para facilitar el montaje.
Dejaré a las gallinas unos 15 días para que se explayen por este bancal y, cuando lo hayan limpiado, escarbado y abonado, haré el traslado a otro bancal.
En la época en que todos los bancales estén ocupados montaré todo en algún rincón de El prao o tal vez, como otra solución, proteja la huerta con una cerca y deje sueltas a las gallinas por fuera, ya lo pensaremos.
Pasadas escasamente dos semanas, el bancal ya está limpio, removido y abonado: las gallinas han cumplido su labor.
El traslado de todo el gallinero a otro bancal me lleva menos de una hora y sólo necesito ayuda para transportar la caseta que es bastante pesada.
En primer término está el bancal que han limpiado estos días. Basta un pequeño laboreo para que se puedan sembrar en él algunas plantas.
He tenido que tener cuidado para no sacar las raíces de la alfalfa que he usado de abono verde. En ellas está almacenado el nitrógeno.
El año pasado los reyes me trajeron una cámara de fotos digital bastante maja con la que descubrí lo fácil que resultaba grabar vídeos y, enredando, enredando, fui grabando cosas que hacía en la huerta.
Luego descubrí el programa de Windows,Movie Makery, aunque ya había hecho cosas con otros más complejos me sorprendió muy gratamente lo sencillo que resultaba su manejo y los buenos resultados obtenidos.
Por entonces empecé la construcción de mis bancales cerámicos y decidí probar suerte. Grabé cuatro cosillas, lo monté y lo puse en Infojardín.
El éxito fue notable a juzgar por los comentarios que hicieron al trabajo, aunque siempre tuve la duda de qué había provocado el éxito, si el trabajo o la indumentaria.
En poco más de dos minutos valoraba principalmente la comodidad del trabajo en estos bancales y mostraba cómo los había hecho.
He podido ver que la calidad de la reproducción de los vídeos en YouTube, tanto en imagen como en sonido, deja bastante que desear por lo que los he colgado en Megaupload para poder descargarlos y verlos a mayor tamaño de pantalla y con una calidad mayor.
Después de cada vídeo pondré en un enlace a la descarga de Megaupload
Mi interés por la producción de vídeo me llevó a descubrir el programa Camtasia con el que, además de hacer los montajes, podía capturar no sólo la pantalla actual del ordenador, como hacen muchos programas, sino la secuencia de imágenes o sea un vídeo de lo que pasaba por la pantalla. Incluso podía grabar mi voz al mismo tiempo.
De eso a pensar en la manera de hacer tutoriales con el programa no había más que un paso.
Y así fue como, imitando a las grandes productoras americanas, lancé otro vídeo: Mis bancales que explicaba de forma sencilla cómo había utilizado el Movie Maker para montar el vídeo anterior Bancales cerámicos.
Ya iba mediado mayo y tenía sembradas bastantes cosas en mis bancales cuando decidí hacer una siembra de rabanitos, zanahorias y espinacas.
Estas plantas no se siembran en semilleros porque no toleran, o lo toleran mal, el trasplante así que se hace una siembra de asiento que consiste en sembrar las semillas directamente en el suelo.
Este sistema se utiliza también para hacer semilleros al aire libre.
Como había poco escrito sobre el sistema, me decidí a explicar cómo lo hacía yo en un nuevo vídeo: Semilleros y siembra de asiento.
Muchos de los que habían comentado mi primer vídeo habían insistido en que les gustaría ver los bancales más adelante, cuando ya estuvieran en plena producción; así que a primeros de julio hice una nueva grabación sobre el estado de mi huerta con lo que tenía plantado por entonces.
Contaba los problemas de los tomates, la siembra escalonada de judías, la diferenciación de flores macho y hembra en los calabacines y añadía un pequeño complemento sobre la polinización en flores.
La producción de los bancales durante todo el verano fue muy buena.
Tuvimos problemas con los tomates porque hubo muchísima humedad y nieblas desde la primavera. Luego el verano no fue nada caluroso, así que sufrieron mucho.
Pero las que se llevaron la palma fueron las berenjenas que no se libraron del ataque del pulgón en todo el verano.
En este vídeo utilicé el microscopio para grabar la actividad de los pulgones y el resultado fue, cuando menos, curioso.
En la última parte explico cómo preparo los bancales antes de dejarlos descansar el invierno. En dos de ellos pongo abono verde para suministrar nitrógeno para la próxima temporada.
Diciembre es un mes que no se presta a muchos trabajos en la huerta por lo que me gusta dedicarlo a preparar el terreno, arreglar algún estropicio, revisar la maquinaria etc.
Es buen momento para pensar en los semilleros que ya pueden iniciarse en enero si se pueden tener a resguardo en invernadero.
Hacía tiempo que venía dándole vueltas a la idea del germinador. Ya había tenido incubadora hacía años y un germinador no es otra cosa que un calentador no de huevos (con perdón) sino de semillas y ya puesto a hacerlo decidí mostrar cómo.
Llevo un mes con él y estoy teniendo unos resultados extraordinarios y, además, ha servido de base para construir otros modelos con frigoríficos, por ejemplo.
El título de este vídeo es: Construcción de un germinador.
Una vez construído el germinador había que rentabilizarlo y la mejor manera era llenándolo de semillas, así que me puse manos a la obra.
Se me ocurrió, como novedad, tratar de eliminar el repicado de las plantas y, aprovechando que me pude hacer con un montón de vasitos de helado, preparé una primera carga con semillas de flores y aromáticas.
Por lo general, las flores tienen unas semillas minúsculas y es impensable poner dos o tres semillas por vaso, así las distribuí lo más espaciadas posible.
A medida que germinaban las iba sacando del germinador y las llevaba al invernadero que construí el año pasado que, junto a uno del Lidl, se me llenaron en un plis-plás, así que tuve que montarme unas estanterías en la cabaña para poner los siguientes lotes de plantas.
Las semillas de tomates, pimientos y demás hortalizas las he puesto en la creciente de enero y están brotando ahora.
Las plantitas brotadas en el germinador han ido creciendo y, aunque puse dos o tres semillas en cada vaso pensando en dejar sólo una, ahora me da pena y quiero utilizarlas todas. Así que a pesar de tratar de evitar el repicado, ahora me he propuesto hacerlo.
El repicado es una operación sencilla pero delicada. Como en casi todo, he encontrado opiniones que dicen que hay que hacer el repicado cuando las plantitas tienen ya sus hojas verdaderas desarrolladas; pero no falta quien dice que el repicado cuanto antes mejor.
A mí me han funcionado los dos. Recuerdo unas semillas de menta que no brotaban en tierra: las puse sobre papel húmedo en el germinador y a los pocos días se convirtieron en unas plantas diminutas que había que sacar a la luz para que no se ahilaran. Poniendo unas almohadillas de esponja en las puntas de las pinzas para no aplastarlas, las repiqué a unos vasos de papel y brotaron todas. El único problema lo tengo a la hora de regarlas porque eran tan pequeñas que desaparecían entre el sustrato en cuanto le llegaba un poco de agua.
Para explicar como hago el repicado he grabado un nuevo vídeo en el que he aprovechado para mejorar la técnica de elaboración de vasos de papel de periódico y para hacer unos cartelitos con los que clasificar perfectamente las plantas que repicamos.
Desde que conozco los bancales profundos con el amigo John Seymour y la posibilidad de acoplarle un invernadero portátil, sabía que el gallinero sería cuestión de tiempo y en esta temporada más o menos floja de trabajo, antes de empezar las plantaciones, me decidí por su construcción.
Creo que he dado con un buen sistema de engarzado de las piezas a base de alcayatas que facilitan enormemente las labores de montado y desmontado, además de proporcionar una unión bastante sólida entre las piezas.
Una vez que el bancal quede limpio trasladaré todo a otro para empezar de nuevo.
Lógicamente esta actividad no se puede hacer a partir de mayo porque en esas fechas todos los bancales estarán ocupados. Para entonces tengo que decidir una de dos soluciones: - Instalar el gallinero en una zona libre de EL PRAO manteniéndolo allí todo el verano. - Cercar la zona de los bancales y dejar que correteen libres por todo EL PRAO.
Para mostrar las características del gallinero hice un vídeo que he titulado: Gallinero portátil
Siempre he tenido problemas a la hora de sembrar judías verdes o cualquier tipo de alubia porque pierdo muchas que no brotan por el ataque de lombrices, gusano gris o babosas que se comen los brotes o simplemente por falta o exceso de riego, así que, utilizando un sistema para ver y estudiar la germinación de las semillas, pensé que eliminaba unos cuantos problemas de una vez. El sistema está explicado en un vídeo que titulé Judías verdes.
A lo largo del veranotenemos que recoger las semillas que nos servirán para conseguir las plantas de la próxima temporada. Es una tarea generalmente sencilla pero, en ocasiones, requieren algunas precauciones para no dañarlas. Conviene también preservarlas de su peor enemigo: la humedad que las pudriría o las haría germinar antes de tiempo. De todo ello trato en el vídeo que he titulado Recogida y conservación de semillas.
El invierno ha sido especialmente duro y largo.Desde el mes de setiembre hasta marzo no ha parado de llover y hacer frío. Un temporal a principios de febrero con vientos de más de 130 km/h hizo destrozos importantes en El Prao. Cuando nos estábamos reponiendo de sus efectos, otro, aún más temible nos tuvo encojidos durante dos días a la espera de que nuestras cosas resistieran. El invernadero y algún árbol fueron víctimas de los temporales; pero, afortunadamente no tuvimos que lamentar más daños importantes. En estos días de temporal y de mediados de febrero se cumplían las primeras 100.000 visitas a mis vídeos en YouTube y quise celebrarlo presentando los pocos trabajos que este invierno nos permitió y, para ello, grabé un vídeo que titulé Duro invierno.
Después de un invierno malo... una buena primavera.
Cuando las plantas vuelven a la vida llenándolo todo con sus colores y los campos se llenan de flores entre las que pululan una infinidad de insectos atraídos por sus vistosos colores, sugerentes olores, el dulce y nutritivo néctar o el polen, transmisor de vida y energía, he creído conveniente rendir un homenaje a la primavera con este vídeo dedicado a La polinización.
Hace años que utilizo la huerta como medio de evasión de la rutina diaria y siempre he practicado en ella el método de cultivo tradicional.
Un día, en mis comienzos en Infojardín, vi unas fotos que me llamaron poderosamente la atención: Mandorallen nos enseñaba sus preciosos bancales cerámicos. Luego me enteré que el verdadero inventor había sido Destripaterrones así que recopilé todo lo que tenían por si resultaba interesante cambiar de sistema.
Decididamente lo era, así que sin perder tiempo me puse manos a la obra.
Tomando las oportunas medidas tenía el espacio justo para construir nueve bancales de 1 m de ancho; ocho de ellos los utilizaría para las rotaciones de cultivos y el noveno para las perennes como fresas y alcachofas.
La construcción no es difícil si se hace un buen marcado con cuerdas. Hay que hacer un movimiento de tierra importante profundizando los pasillos para elevar el bancal.
En mi caso, con rasillas de 30 cm de alto, llené el bancal con una buena capa de estiércol y compost y 15 cm de la tierra de los pasillos.
No ha sido éste un buen año para la huerta: la primavera trajo muchas y densas nieblas que multiplicaron los problemas de las plagas y el verano, poco caluroso, tampoco favoreció la maduración de los frutos.
A pesar de todo tengo que considerar los resultados como espectaculares.
Las berenjenas sufrieron mucho, lo mismo que los tomates pero en todo lo demás ha habido gran producción.
Pero lo mejor ha sido la limpieza que he conseguido en todos los bancales y la comodidad de tener el suelo mucho más cerca.
Pasada la época de plena producción he decidido darle un descanso a mis bancales, sólo dejo dos en producción, uno con guisantes y habas y otro con ajos que completaré en enero con cebolla temprana. En los que llevarán el año que viene las solanáceas, he puesto abono verde para el invierno. En los demás, una buena capa de compost y cubiertos luego con un acolchado de hierba de siega para que descansen y empiecen con ganas la próxima temporada. Estoy esperando que caiga toda la hoja para hacer un segado que me lo deje todo limpio.
Se sitúa El Prao en una hondonada conocida como Redondo, muy bien resguardado de los fríos vientos del mar que vienen del norte. Para mitigar un poco los efectos del gallego (oeste) y del noroeste he plantado un seto de Leilandii que protege muy bien los frutales y la huerta. En la parte baja, el estanque y los kiwis forman un fresco rincón durante el verano que atrae a gran cantidad de pájaros, sobre todo miruellos (mirlos), gorriones y jilgueros. La higuera que, con sus raíces, amenazaba al estanque y a un depósito ha quedado convertida en escultura: Hacia el cielo
Otro rincón muy agradable es esta rocalla de la entrada que, poco a poco, se ha ido llenando de coníferas y arbustos ornamentales. En verano relleno los huecos con flores que añaden un tono de colores al verde de siempre. En ella estoy colocando también una colección de acebos de distintas clases para hacer un poco de honor a mi apellido. Un enorme sauce llorón, cuyas ramas apenas se entreven en la parte superior cubre gran parte del espacio y nos proporciona sombra y frescor.
Junto a la barbacoa, en un bonito rincón dominado por la piedra, una palmera nos proporciona también la sombra que hace más frescas las merendolas del verano.
En las grietas de la piedra grande tengo plantados cactus que, con la palmera, dan un toque tropical.
Es un lugar muy agradable también para sentarse en el banco a leer, escuchar música o disfrutar de la tranquilidad de un lugar que está a cinco minutos del bullicio de las playas y en el que sólo se escucha el canto de los pájaros, los ladridos de los perros o el tintineo de campanos de las vacas.
En la zona de frutales he tratado de poner la mayor variedad posible dentro de lo que a mí me gusta, así tengo: naranjo y limonero, kiwis, ciruelo, nísperos, caqui, membrillo, nectarina, cerezo, guindo, higuera, melocotonero y multivariedad de perales y manzanos. Utilizo algunos para mermeladas, dulces y gran cantidad de zumos.
La mayor producción es la de los limones y, sobre todo, peras y manzanas. Me encantan los nísperos pero una enfermedad, la mancha gris, me estropea cada año la variedad más deliciosa
El agua de riego procede de la lluvia en su totalidad. El pozo es sólo un gran depósito que recoge un hilillo de agua que sólo corre cuando llueve pero con él lleno éste y otros depósitos con los que no suelo tener necesidad de más. Teniendo en cuenta que los periodos de sequía en esta tierra no suelen ser muy prolongados, hasta ahora no he tenido necesidad de aportaciones extras. Como no soy muy partidario de la comodidad del riego por goteo, tengo ya gran habilidad en el uso de la cuerda, la polea y la regadera.
En la huerta me he iniciado esta año en el sistema de los bancales cerámicos. La superficie de cultivo está casi treinta centímetros más alta que el pasillo con lo que la comodidad es extraordinaria. Por otro lado, con la técnica del bancal profundo que permite una mayor concentración de plantas, el rendimiento ha sido espectacular. Todo ello unido a la facilidad para tener el terreno de plantación limpio de malas hierbas ha contribuído a que considere este sistema como ideal para la huerta.
...y la cabaña entre el sauce y el nogal. A la derecha el hotelito donde hibernan las plantas más delicadas y donde brotan las primeras semillas en los albores de la primavera. El ojo de buey recuerda la vocación marinera de Suances y el porche sabe de muchas ideas y proyectos que han nacido a su sombra: es allí donde descansamos y disfrutamos del panorama mientras surgen los planes y se fraguan los trabajos por realizar.